La cocina es un arte y como tal
tiene mucho del poder creador de la
persona que la realiza, dándole cada
cocinera o cocinero su toque
exclusivo muy personal, de acuerdo a
su inspiración como cada poesía u
obra de arte. Al menos así es para
cada artista culinario que goza de
estos menesteres como es mí caso, me
apasiona la cocina.
La gastronomía cubana experimentó un
proceso de transformación a partir
de lo que nos legaron básicamente ,
españoles y africanos sin dejar a un
lado la influencia árabe, haitiana y
china que conformaron el gran potaje
de ingredientes y sabores
paradisíacos que conforman lo que se
conoce como la cocina criolla cubana
Cuando queda fundada La Habana y
desde los primeros bohíos alzados a
la orilla del Puerto de Carenas, un
plato en especial comenzó a
despuntar con aires de monarca
cubano en la mesa," El Ajiaco". En
pleno siglo XVI, ya el ajiaco, con
su profusión de tubérculos, viandas,
especias y la carne de puerco reinó
en la mesa de todo el territorio de
la Isla y más tarde devino en
símbolo de Cuba, nacido del
mestizaje y aporte de estas diversas
culturas. Porque en la olla del
ajiaco se mezclaron los
conocimientos culinarios de todos
ellos.
De la identidad gastronómica cubana
más reconocida también son el congrí
y los moros y cristianos, las
mezclas de arroz blanco y frijoles,
estos últimos son colorados o
negros. Si a la hora de servir esta
típica comida nuestra, la
acompañamos de la yuca hervida con
el mojo obtenido del jugo de la
naranja agria y ajos, y le añadimos
una lasca de cerdo asado, ropa vieja
o tasajo, con un tamalito cubano,
los comensales habrán participado en
la conjura de la más divina comida
cubana.
Con mucho cariño les iré dejando
algunas de las recetas tradicionales
de mi abuela y mi madre. En honor a
ellas que moran junto al Creador:
"Mi Sabor Cubano".
Anabelle Leyva